Lo tengo claro: dejaré el WoW en cuanto mate a Deathwing.

Hace ya varias semanas que vengo acariciando la idea de dejar el juego. Ya no me atrae como antes, he perdido el interés por entrar, por divertirme (básicamente porque no me divierte), y eso repercute en el ritmo de actualizaciones de éste su bloj y en el tono del mismo. Nada que ver las entradas de este año con las de los anteriores. El WoW ya no me divierte. Y ya les digo, he estado a punto un par de veces en el último mes de congelar la suscripción y mandarlo a tomar por culo, porque ya ni ganas tengo de entrar últimamente. Para raid y ya, casi.

Esperaba que la nueva expansión me devolviera la ilusión que había perdido, pero no ha sido así. La entrada anterior da buena cuenta de ello. Así que en esta voy a explicar por qué lo dejo.

En primer lugar lo dejo por el relevo generacional.

Porque cada vez quedan menos veteranos, cada vez más gente que lleva jugando desde el classic o la Burning se lo va dejando, y la gente que entra ya lo hace en la época del todo ahora, de todo para ayer, del si tengo que dedicarle a algo más de dos días no vale la pena. Gente que por no preocuparse ni se preocupa de leer los putos tooltips de sus skills. Gente que no siempre es de Colinas Pardas, ojo; en todas partes cuecen habas. Pero es gente que ni sabe ni quiere saber. Si son lectores de éste su bloj sabrán a qué tipo de jugador me refiero.

Incluso esto tiene varias soluciones, si lo que quisiera es seguir jugando.

Tengo un coleguita en una guild PvPera bastante potente de otro server que no es el mío, y siempre podría migrar al hunter (que es mi personaje pvpero) y deedicarme durante una temporada a Arenas y rated BG’s para despejarme. Porque nunca me podrá gustar el PvP tanto como me gusta el raideo, es un hecho científico. Y como estaríamos otra vez en las mismas, la solución a ese problema pasa por coger al druida y llevarmelo a un server guiri donde la gente se toma en serio el juego. Podría buscarme una guild semicasual, de las que siempre he tenido, nada de heroicos u horarios raros de raideo, y ser feliz alejado de cualquier jugador español.

Pero eso no cambiaría dos hechos fundamentales. A saber:

- Ya detesto Pandaria y sólo he visto un video. Y ya detesto los cambios al gameplay y sólo he visto lo que han dejado ver hasta ahora. NADA de esta expansión me llama la atención en absoluto.

- Ahora mismo me la pone mil veces más dura volver a ser un nigromante eloniano con un retorcido sentido del humor que seguir siendo un druida. Es así. Mira que he pasado seis años pensando que Guild Wars 2 era vaporware, pero durante el último año, desde aquel mítico video del evento del dragón, que cada cosa nueva que veo me gusta más que la anterior.

Obviamente, no voy a ser el típico resentido ex-wowero. Que a mí no me guste un juego nunca ha sido motivo para que lo desprecie, y jamás me leerán diciendo que el WoW es una mierda. Es un juego que durante cuatro años me ha entretenido, me ha emocionado, me ha hecho sentir parte de varias guilds, me ha hecho conocer gente con la que sigo en contacto fuera del juego, y ha supuesto una gran experiencia. Y no tengo más que palabras de alabanza para Blizzard (salvo, tal vez, para Ghostcrawler cuando me ha nerfeado) y su juego, que trasciende la simple condición de producto y se convierte en una experiencia.

Nunca hablaré mal del WoW. Como mucho diré que no me gusta. Pero es absurdo y bastante estúpido decir que un juego de ese calibre es malo. Es absolutamente imposible calificar World of Warcraft de mal juego.

¿Qué va a pasar hasta entonces con éste su bloj? Que seguiré actualizandolo regularmente, claro. No llevo tres años con él para cerrarlo ahora. Y cuando deje de jugar y me compre el Guild Wars 2 pasará a ser el que seguramente sea de los primeros blogs en castellano sobre este juego. Me pondré a contar mis batallitas, como siempre he hecho, solo que en otro sitio. Si quieren acompañarme serán bienvenidos, como siempre.

Ah, y seguramente le cambie parte del título. En lugar de Rasganorte le pondré un topónimo de Tyria. Aún no sé cual. O igual le pongo un nombre del primer Guild Wars; ¿qué tal “Disculpe, señor, ¿por dónde se va a Arco del León?“? Tal vez empiece mañana con esto, o tal vez empiece más tarde, pero es una decisión en firme. A partir de ahora leerán más sobre Guild Wars aquí que sobre el WoW, del que leerán cada vez menos.

Hasta que el último día de juego me despediré de todo el mundo y me iré a Dolanaar. A Cañada Umbría. Al lugar donde Zaraphiston nació hace ya cuatro largos años. Buscaré un árbol con buena sombra (no es difícil, allí siempre es de noche), me tumbaré a sus pies y dejaré que Zaraphiston, mi buen Zaraphiston, mi druida, mi main, entre en el Sueño Esmeralda.

Ya te echo de menos, viejo amigo.

Advertisement